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Cinco maneras de consumir miso (aparte de sopa)
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Prepara un delicioso aderezo de miso. El miso es un ingrediente versátil que puede agregar nutrición e intensificar el sabor de una variedad de platos.

 Aunque no estés familiarizado con el miso, existe una gran posibilidad que lo hayas comido. ¿Alguna vez te han servido un caldo claro al comenzar una comida en un restaurant japonés?Existe una gran posibilidad que fue preparado con miso. Miso significa “granos fermentados” y es esencialmente una pasta de frijoles de soya fermentados, y al ser disuelta en agua caliente (por lo general con otros condimentos), se convierte en este caldo familiar para muchas personas.

¿Qué es el miso exactamente?


Por lo general, el miso es preparado con granos de soya y un grano (típicamente arroz o cebada) que ha sido fermentado con un hongo común (llamado Aspergillus oryzae), el cual también se utiliza para preparar vinagre de arroz o salsa de soya.

Durante la fermentación se producen diferentes componentes que le da al miso su aroma y sabor único. Dependiendo del tiempo de fermentación de la mezcla, el color y sabor del miso varía. La mayoría de los supermercados norteamericanos tienen miso etiquetado como “blanco” o “rojo” – lo cual no es muy acertado – el miso blanco en de un color beige más profundo o amarillento; mientras el miso rojo es más café. Mientras más tiempo el miso es fermentado, más profundo será su color y sabor. Así que el miso blanco es relativamente suave, mientras que el miso rojo tiene un sabor más profundo (y más salado).

Si tienes la suerte de tener un supermercado asiático en tu vecindario, probablemente encontrarás otros tipos de miso. Algunos son preparados con otros frijoles aparte de la soya (como garbanzos o frijoles negros), y algunos pueden contener trigo sarraceno, centeno o mijo como fuente de granos en vez de arroz o cebada.

¿Por qué deberías comer miso?


Además de agregar sabor a muchos platos, el miso también tiene algunos beneficios de nutrición. Ya que es fermentado, la pasta de miso contiene bacteria probiótica “saludable” que ayuda a promover la salud digestiva. Además, el proceso de fermentación disuelve parcialmente las proteínas, grasas y carbohidratos que se encuentran en los granos y frijoles, haciendo que estos nutrientes estén disponibles para ser utilizados por el cuerpo y brindando más proteínas que los granos de soya sin fermentar.

Una cucharada de miso tiene aproximadamente 25 calorías, 1 gramo de proteína y 4 gramos de carbohidratos, con una cantidad pequeña de calcio, fósforo, magnesio, vitamina K, zinc, hierro y vitaminas B. Pero también tiene una cantidad alta de sodio – una cucharada tiene aproximadamente 600 miligramos de sodio – pero con respecto al sabor, un poquito brinda mucho sabor.

¿Cómo usar miso?


 El miso es más que una base para sopas. Es un ingrediente práctico, con sabor fuerte que agrega mucho sabor a todo tipo de comidas. El miso suave es el mejor para las sopas, pero también agrega un delicioso sabor a los aderezos para ensaladas, marinadas o adobos para vegetales. El miso de color oscuro es mucho mejor para cocinar platos como guisos, ensaladas y comidas cocidas.

El miso debe ser conservado en el refrigerador, sellado herméticamente, donde mantendrá su calidad por mucho tiempo – por más de un año. Después de este tiempo, a pesar de que su consumo es seguro, hay pequeños cambios en su sabor y color. Puedes colocar una envoltura plástica sobre la superficie del miso antes de colocar la tapa del envase para prevenir su oscurecimiento.

Estas son 5 maneras en las que puedes utilizar miso en tu cocina diaria:


  1. Aderezo para ensalada: Mezcla 1 cucharada de miso blanco, 3 cucharadas de vinagre de arroz, 5 cucharadas de aceite de oliva, ¼ cucharadita de pimienta blanca o negra en polvo.
  2. Vegetales: Mezcla la misma cantidad de miso y aceite de oliva en un recipiente pequeño. Cocina al vapor los vegetales firmes (como zanahorias, coles de Bruselas, brócoli o ramilletes de coliflor) hasta que estén suaves pero crujientes, luego agrega la mezcla de miso a los vegetales y saltéalos por uno o dos minutos hasta que estén glaseados.
  3. Marinada para pollo o pescado: Mezcla ¼ taza de miso blanco, ¼ taza de mirin (vino de arroz dulce; si no tienes, puedes usar sake, jerez, vino blanco o vinagre de arroz, y agregarle 2 cucharadas de miel o azúcar a la marinada), y ½ cucharadita de jengibre molido. Marina los filetes de pescado o pechugas de pollo por lo menos 30 minutos antes de colocarlos a la plancha o a la parrilla.
  4. Salsa: Mezcla ¼ taza de miso blanco, ¼ taza de mostaza oscura, 1 cucharada de miel y 1 cucharada de vinagre de manzana. Utilízala como una salsa sobre vegetales, carnes a la parrilla o tofu horneado.
  5. Para mejorar el sabor: Agrégales una cucharada de miso blanco o rojo a platos espesos como sopas, guisos, curris o salsas para pasta para intensificar su sabor.
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